Un día con Elefantes en Tailandia

Como ser éticos y responsables – Donde ir y donde no.

La excursión de visita a un campo con elefantes, es de los temas más controvertidos en cuanto al turismo en Tailandia. Y no es para menos, hay mucha explotación a dicho animal, y tu decisión va a jugar en contra o a favor de que ésto se erradique.

La situación varía dependiendo cada país y para no abarcar una temática tan amplia y compleja. Me voy a basar en la información que investigué, conseguí y experimenté en mi viaje a Tailandia. Aunque hay muchos aspectos que se adhieren a cualquier escenario.

El Elefante para Tailandia

Para comenzar, me gustaría contar que el elefante o Chiang en Tailandés, es el animal oficial del país. Lo consideran sagrado y símbolo de la realeza.

El elefante asiático es una especie protegida y en peligro de extinción. Yo no conozco los africanos pero por fotos, bien diferentes son. Aunque lo importante aquí es que están en peligro de extinción y la mayoría, fue domesticado y capturado para campamentos turísticos o exhibiciones.

La forma de captura y domesticación implica hacer sumiso al animal. Esto se logra a base de golpes, faltas de alimento, penitencias, enceguecimiento, y privación de su libertad. Con el objetivo de que después; se pueden montar y hacer trucos a cambio de propinas.

Por suerte el nivel de concientización ha aumentado, y hay mucha gente que se informa antes de realizar dicha actividad. Como también hay cada vez más santuarios y actividades de rescate para dichos animales, en condiciones de semilibertad.

¿Qué opciones hay?

Con la sensibilidad que se está generando en el tema, hay muchos centros que te hacen creer que son libres de maltrato por no montar a los elefantes, y con esto consiguen mayor número de visitas. Por lo que hay que prestarle atención a muchos aspectos.

  • Procura que las fotos y los comentarios de la publicidad no hablen sobre un paseo arriba del elefante. Ni en silla ni sobre su lomo.
  • Presta atención a las patas del elefante y busca aquellos que no presentan cadenas.
  • Averigua si se ofrecen shows con posturas o saludos provenientes del elefante.

Todas estas actividades llevan atrás una domesticación y entrenamiento de los animales y no son en condiciones favorables.

Otros datos relevantes suelen ser las marcas en las patas o cabeza que se asocian a que han sido maltratados, esto no quiere decir que sea en aquel sitio. La mayoría de centros de rescate o santuarios, justamente, rescatan animales que ya han sido maltratados.

También hay que aclarar, que ningún centro donde puedas ver a elefantes es 100% ético, hacen actividades de rescate si, teniendo en cuenta lo que anteriormente se hacía con ese elefante. Pero también tienen fines lucrativos. Los santuarios de rescate realmente efectivos son los que no aceptan turistas, porque el elefante es un animal salvaje y no debería estar en contacto con humanos.

Sin embargo, la idea de estos centros es rehabilitarlos, curarlos con el objetivo de devolverlos a su hábitat habitual; pero ésto no es tan sencillo como parece, según nos explicaron en Elephant Natural Park.

Es decir, seamos conscientes que detrás de toda la problemática hay muchos intereses económicos, y a veces es difícil diferenciar qué es lo que tiene más peso para cada centro.

La FAADA es una fundación de turismo responsable con los animales que hace conocer las problemáticas del sector y promueve alternativas éticas. En ésta página detallan centros de rescate responsables, para que puedas conocer elefantes y su historia de cerca.

Otro dato interesante es que a los centros que deberías considerar, suelen ofrecer una charla en la que te explican como era la situación respecto a este tema en la antigüedad y que se está haciendo ahora para modificarlo. Además de hacer visitas reducidas y ofrecer programas de voluntariados de más de un día.

Centros Recomendados

Aquí te dejo algunos de los que escuché recomendaciones y mi experiencia personal.

Elephant Nature Park: Es uno de los más visitados y por ello la FAADA lo excluyó de sus recomendados, sin embargo siguen apoyando alguno de sus proyectos; yo elegí uno de ellos y si bien pasé un día increbible viendolo desde la distancia no se que tan ético fue (más abajo te cuento mi experiencia). Se supone que desde 1990 cuando comenzaron, han rescatado más de 200 elefantes. Y abrieron muchísimos proyectos en diferentes poblados con pocos animales.

-Surin Project: Es el proyecto derivado de Elephant Nature Park aprobado por la FAADA y son voluntariados a partir de 6 días y se encuentra en el poblado de Baan Tha Klang.

-Boon Lott’s Elephant Sanctuary: Requiere de pasar una noche en su guesthouse y no hay itinerarios fijos, cada día varía según las necesidades de sus elefantes. Los grupos son reducidos y se encuentra en  Sukhothai.

-Burm and Emily’s Elephant Sanctuary: Tiene una metodología parecida a la anterior pero se encuentra en la zona de Chiang Mai y su programa más recomendado es el de una semana.

Mi experiencia

Desde el momento en el que surgió la posibilidad de viajar a Tailandia, indagué en el tema de elefantes. Me hacía muchísima ilusión conocer más de la temática y tres días antes de llegar a Chiang Mai, reservé un tour de con Elephant Nature Park. Hay muchísimos proyectos, sus itinerarios varían y así también la ubicación, duración y precio.

Tras visitar sus oficinas y al tener poco tiempo disponible, reservé Karen Elephant Serenity el programa de un día que costó 2500 THB = 79,8 USD / 70 EUR.

En la fecha acordada me buscaron a las 7.30 am junto a cuatro turistas más además de la guía. Viajamos hasta el poblado de Karen, cambiamos de vehículo a una camioneta y entramos por camino de tierra; desde allí era increíble la cantidad de centros a nuestro alrededor en los que habían más de 10 turistas por elefante y otros en los que los montaban. Realmente una pena.

Cuando llegamos al santuario, nos esperaba una familia que vivía allí y caminando por el campo, dos elefantes adultos y su hijo. Nos otorgaron una taza para que cada uno tome agua cuando lo desee, unos chalecos típicos de la cultura de Lanna (anterior reino que se situaba ahí) y una bolsita con comida para los elefantes por si se nos acercaban demasiado.

Comenzamos a cocinar su alimento, unas bolas de arroz con alguna que otra medicina que necesitaba la madre según nos explicaba la guía. Y luego los elefantes se situaron en un semi corral (aunque dirigidos por uno de los habitantes de esta zona). Fue nuestro primer contacto con ellos, comenzamos a darles las bolas, plátanos y cañas de azúcar que prácticamente sacaban de nuestras bolsas y canastas.

Acto seguido nos dirigimos a un fuerte construido en medio del campo, seguido por los elefantes que al llegar a dicha zona se perdieron con libertad. El pequeño incluso corría, jugaba con las plantas y nos llenaba de tierra al tirarla para arriba con su trompa. Todo iba acompañado por las explicaciones de la guía sobre el porqué de arrojar tierra, el interés que tiene la industria en cazar elefantes y el marfil de sus colmillos, la sensibilidad de su piel y demás datos interesantes.

Mientras se perdían los elefantes, nosotros degustamos un almuerzo tipo buffet de estilo tailandés cocinado allí mismo y compartido con la familia de aquel poblado.

Más tarde nos dirigimos a una especie de laguna a donde el más chico de los elefantes saltó y los dos adultos llegaron acompañados del hombre que allí vivía. Cada uno tenía una cubeta para comenzar a mojar el lomo de los elefantes, pero en realidad la diversión estaba en mojarnos los unos a los otros, junto con la familia que también participaba de la guerra de agua, se sumaron allí los elefantes con sus trompas que repartían agua a todos los rincones. Pero sin duda el toque final fue el del cielo, que decidió teñirse de negro en aquel momento y nos regaló un poco de lluvia.

La fiesta continuó cuando el pequeñín encontró algo de barro producto de la lluvia y se revolcó allí antes de acercarse a nosotros. Por lo que el hombre nos llevó a una especie de piscina de barro en donde entraban los tres animales acostados para revolcarse. Se los veía cómodos y contentos, pero viéndolo a la distancia, fueron guiados hasta allí.

Una vez que terminó esa parte del recorrido, volvimos todos (los visitantes, la guía, la familia y los elefantes) hacia el semicorral donde comieron nuevamente. Y así nos despedimos de ellos, se fueron a dar otra caminata por el bosque y nosotros de regreso a Chiang Mai.

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A mi me pareció una experiencia increíble y estaría tan consciente de ésta problemática sin haberla vivido. Tanto en el hecho de ir al santuario como de toda la investigación previa.

Quizá es mejor, si contas con el tiempo y dinero suficientes, realizar los voluntariados de una semana en donde además de promover los centros más responsables, te brindan más información y herramientas.

Hay muchas opciones parecidas a las que yo realicé y por más de que no sean 100% responsables con la recuperación del animal (tienen un interés lucrativo) son las que están más cerca de serlo.

Si tenes un verdadero interés en conocer elefantes en Tailandia, como así también cualquier clase de turismo que tenga contacto con animales; es importante que seas consciente de la repercusión de tus actos. Ésta es la enseñanza más grande que me ha dejado la experiencia. Ser conscientes de que nuestro granito de arena repercute en situaciones tan grandes.

¡Gracias por leerme, por dejarme compartir lo que he aprendido y espero algo de todo esto quede guardado en esa cabeza! Cualquier duda o comentario es más que bienvenido; tanto aquí como en comentarios como en el Instagram The.RandomTeam.

Guada.


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