Una mujer sola, suelta por Marruecos.

*Paseando por las calles de la medina de Chefchaouen.

Aquí les voy a dejar mi experiencia sobre cómo vive una mujer turista, sus días en marruecos. 

Tengan en cuenta también, que soy Argentina; y que la seguridad en América Latina escapa mucho a la de Europa; por lo que mi sentido común respecto a la inseguridad está más desarrollado. 

Mi viaje por Marruecos originalmente iba a ser llevado a cabo por 4 amigos, que al final por diferentes razones, dos se bajaron del viaje. Carla, con la que hice el viaje al desierto, se volvió tres días antes, por lo que me quedé sola entre Fez y Chefchaouen.

Mi experiencia

La experiencia varió bastante según el lugar. Me despedí de Carla subiendo al bus urbano 29 de Fez destino a la estación de CTM y el trato en el bus fue más que excelente, estaba sorprendida. Apenas me subí me preguntó una chica (que había visto la despedida) si necesitaba ayuda o si me quedaba más días en Fez, nos pasamos Instagrams y hablamos durante el camino; luego le pregunté al chofer a donde era mi parada y dos señoras se bajaron conmigo y me acompañaron hasta la puerta de la estación. Desde ahí y hasta llegar a Chefchaouen todo muy normal.

En las afueras de la medina, donde no se está tan acostumbrado al turismo; los restaurantes y cafeterías están repletas de hombre y no hay ninguna mujer por allí de ocio. Más cerca de la medina, la cosa se modifica, hay muchas familias, parejas y situaciones a las que estamos más acostumbrados.

Durante el recorrido en la medina, los “piropos” de los marroquíes comenzaron a incrementarse. Los “guapa” después de rechazar sus ofertas o los “mi amor, my love, nena” y demás frases aumentaban a medida que se iba disminuyendo la cantidad de turistas alrededor. Además de invitaciones a comer en cada intento de regateo o compra realizada; si bien fue un poco incómodo, no me sentí insegura y nada se comparaba a lo que iba a suceder al día siguiente. Más tarde, a la hora de cenar todos los hombres estaban reunidos mirando un superclásico de fútbol, me senté en un restaurante sola a comer una pizza, pero no fue incómodo ni molesto en absoluto e incluso no estaba dentro de la medina (aunque muy cerca).

Me despedí de Chefchaouen sin ninguna dificultad y al llegar a Fez nuevamente y de noche, pregunté precios a los taxistas, quienes se miraban entre ellos y hablaban en arabe, se tapaban unos a otros al responderme y entre todos decidieron que uno iba a ser quien me llevaría. En ese momento si me dio desconfianza e inseguridad quizá por estar sola y sin entender lo que se decían, más que por el hecho de ser mujer. Yo activé el maps, iba observando atenta el recorrido después de anotar el número de matrícula (más vale prevenir que curar) y de repente el conductor recibió una llamada; era su mujer. De repente paró el auto, me pidió disculpas, se bajó al supermercado y compró detergente. Ahí me relajé y confié un poco más. Después de 20 minutos llegue a la medina sin dificultad, y asombrosamente al hostel también. 

*Al Attarine Madrasa en Fez, Marruecos.

Esa misma noche conocí a un Argentino, mi nueva compañía de viaje y me había contado su perspectiva de hombre solo en Marruecos; las mujeres le hablaban lo justo y necesario sin mirarlo a la cara y los hombres, no paraban de ofrecerle drogas.

Al día siguiente ya éramos un equipo y recorrimos juntos la medina. Pero él se fue a la tarde y yo me iba al día siguiente, por lo que salí sola a hacer las compras de recuerdos y divertirme un poco más por la calle; fue horrible. Si bien no me moví de los rincones más conocidos para no perderme y no tener que pedir ayuda; los hombres si fueron muy groseros. Frases irrepetibles, se acercaban mucho al oído para decirlas, querían sacar provecho de todo. Al punto que compré unas galletas en un super y me encerré en el hotel hasta la mañana siguiente que me iría al aeropuerto.

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Si Marruecos es un destino que te haga ilusión y desees conocer; que estés sola no me parece un impedimento. Pero te recomiendo que te alojes en los hostels más conocidos para poder hacerte amigos con quienes recorrer la ciudad, sobre todo, aquellos atractivos más alejados. Otra ventaja con la que yo no conté es tener internet en el móvil para avisar de cualquier movimiento y tener cerca a los policías. En la medina, sobre todo la de Fez que es la más grande, intentá no alejarte de los turistas o hacé una visita guiada para no perderte, porque allí si es un poco más peligroso.

Pero teniendo activado el sentido común y no confiando demasiado de la gente, no creo que tengas problemas. 

Cualquier otra consulta, duda o sugerencia; podes escribirla en los comentarios y directamente comunicarte por el Instagram: The.randomteam.

¡Un placer tenerte por aquí! ¡Gracias!

Guada.


3 respuestas a “Una mujer sola, suelta por Marruecos.

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